29 junio 2010

Educación en la contingencia y la solidaridad a través de la ficción narrativa


Traigo algunas notas a partir del artículo "R. Rorty: pragmatismo, ironísmo liberal y solidaridad", de Alfredo Vásquez Rocca, sobre la obra de Richard Rorty "Ironía, contingencia y solidaridad" (1991, Paidós), que da, parcialmente, sentido a esta investigación:


Este proceso de llegar a concebir a los demás seres humanos como “uno de nosotros”, y no como “ellos”, depende de la descripción, comprensión e interpretación de cómo son las personas que desconocemos y de cómo somos nosotros. Esto no es tarea de una teoría, sino de géneros como la etnografía, el informe periodístico, los libros históricos, el cine, el drama documental y, especialmente, la novela.


La novela y el cine poco a poco, pero ininterrumpidamente, han ido reemplazando al tratado de ética como principales vehículos del cambio y del progreso moral. Este reconocimiento es parte de un giro global de Rorty en contra de la teoría y hacia la narrativa.



La Ética se constituye como reflexión y disciplina porque la razón humana es incierta; los seres humanos estamos con-viviendo en un mundo interpretado, en un universo simbólico, en el que todo lo que hacemos y decimos se eleva sobre un horizonte de provisionalidad.

La realidad es inseparable de la ficción porque es inseparable del lenguaje o de los lenguajes, de la palabra o de las palabras y de los silencios, porque es inseparable de las interpretaciones, porque vivimos en un “mundo interpretado” en el que nunca nos sentimos seguros.

El giro narrativo de la Ética asume que no existe ninguna instancia metateórica que legitime sus enunciados, ningún punto de vista trascendental, ningún meta-léxico, ningún dogma que consiga escapar a las figuras de las que nos servimos para construir sentido. Sólo la literatura es capaz de narrar, en ocasiones dramáticamente, el flujo de la vida, su ambigüedad. 

La razón literaria (frente a la razón instrumental), en la medida en que es una razón estética, es una razón sensible al sufrimiento del otro o, es una razón compasiva.

Sin una imaginación literaria no es posible conmoverse ante el mal. La educación sentimental y literaria busca, pues, formar individuos que sean capaces de indignarse ante el horror. La razón educativa desde el punto de vista literario es una razón perturbadora, es una razón sensible a la humillación del otro.

22 junio 2010

El arte de volar: infancia en los años 20

Desde una perspectiva global, la novela gráfica El Arte de volar (ediciones de Ponent, 2009) ya ha recibido el reconocimiento público del bien hacer de sus dos autores Antonio Altarriba y Kim (Premio 28 Salón Internacional del cómic de Barcelona al mejor guión, mejor obra y mejor dibujo 2010). En esta investigación mi propósito es realizar un análisis parcial, distanciándome del entusiasmo expresado en la entrada del 2 de Junio “EL ARTE DE VOLAR, de Antonio Altarriba y Kim”. Desde una perspectiva de género, es interesante observar las imágenes que nos hablan de la construcción cultural de la masculinidad y la feminidad en el pasado reciente del Estado Español. Por respeto a los derechos de autor, el número de las viñetas mostradas es limitada, pero son suficientes para reflexionar sobre el amoldamiento forzado del protagonista de la historieta al modelo de “hombre” vigente en la sociedad de aquel momento, desde su infancia hasta su vejez. 


Antonio Altarriba, el guionista de El Arte de Volar, toma la voz de su padre para contar su historia de vida, conciliándose con el suicidio de su padre a los noventa años; “mi padre tardó noventa años en caer de la cuarta planta” (Altarriba, 2009:15). A esta frase le sigue el comienzo de la narración que cuenta la dura infancia de Antonio, que nació en una familia humilde en el ámbito rural de Peñaflor, Zaragoza:

“Con ocho años dejó de ira la escuela para trabajar en el campo” (…) “Yo, que ya soy un solo yo, nunca me encontré a gusto en esa casa. Y de no ser por mi madre, no habría conocido los afectos familiares”. 
(Altarriba, 2009: 19)

El autor, haciéndose uno con la voz y experiencia de su padre, en un ejercicio de empatía imaginativa, nos muestra la cruda realidad de un chico de ocho años cuya infancia está marcada por el trabajo duro en el campo, la obediencia ciega a un padre avaricioso por la posesión de tierras, la rivalidad competitiva entre hermanos y los azotes -tanto de sus dos hermanos mayores como de su padre-. La madre, ausente en la representación gráfica, aparece mencionada en la narración como la única que aportaba algo de afecto. 

Este niño que crece atrapado en un pueblo del que desea salir al cumplir los catorce años, me recuerdan al poema El niño yuntero, de Miguel Hernández:

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

(…)

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

(…)

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.


Infancias marcadas por un trato familiar que hoy se considera maltrato y explotación infantil. Niños hechos hombres a través de la violencia de otros hombres. Según Gil Calvo, la masculinidad es una máscara o disfraz que hay que adoptar en público para ser reconocido como un hombre; hacerse hombre consiste en enmascararse, “pues la masculinidad siempre es una máscara; una prótesis extracorpórea de naturaleza fálica, en tanto que metáfora de la erección a la que alude” (Gil Calvo, 2006: 25). Así entendida, la virilidad sería una experiencia trágica de elección e intento de preservación de una máscara que fingiese un estado de erección permanente abocada al fracaso, a la castración (o pérdida). Una máscara siempre puesta a prueba por las miradas de los otros que dictaminan si se es vencedor o perdedor, “las dos grandes máscaras que tensan la construcción de la masculinidad”. (Gil Calvo, 2009: 26). El ganador de la batalla quedaría como digno de su máscara triunfal, a modo de patriarca, mientras que el vencido queda públicamente desenmascarado como perdedor, hombre fracasado. En el caso de la España de los años 20, la máscara de la masculinidad comprendía el uso de la violencia para la supervivencia ante el despotismo patriarcal y la competitividad fraternal. 

REFERENCIAS: 
Gil Calvo (2006): Máscaras masculinas, Editorial Anagrama, Barcelona.
Poema El niño Yuntero, de Miguel Hernández, desde la web Poemas del alma.

16 junio 2010

Contra la impunidad

"Artistas y familiares de víctimas del franquismo han presentado esta mañana un vídeo, realizado por la cineasta Azucena Rodríguez, en el que 15 escritores, actores y músicos ponen rostros y voz a otros tantos asesinados durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. Ninguno de los artistas que participan en el vídeo ha cobrado por ello (...) "Ha sido necesario un vídeo así porque las historias de estas personas no están en los libros de texto, no se escuchan, no se sabe lo que han sufrido", ha denunciado Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, quien ha confiado en que el documental sirva, no solo para "avergonzar" a "los jueces que han perseguido a un juez por intentar investigar unos crímenes reales", sino para que "hagan algo".

Noticia en El País (16/06/2010): "No tuve juicio, ni abogado, ni sentencia, mi familia me sigue buscando"

En los comentarios de YouTube, bajo el mencionado vídeo, se mezclan críticas a la gestión económica del Gobierno con irónicos testimonios de familiares que fueron asesinados por parte de los republicanos... A éstos últimos cabe recordarles que la izquierda ya reconoció sus acciones violentas y asesinatos, y se sintió avergonzada y muy decepcionada por ello. Estas muestras de arrepentimiento no se dieron por parte de la derecha española. La ley de Amnistía vino bien para silenciar los rencores y disipar responsabilidades, pero los abusos de poder tan sólo han sido reconocidos por una parte. La población afectada tiene una herida que se traspasa de generación en generación hasta que ésta pueda tener su espacio de reconocimiento y duelo. El reconocimiento estatal, público y cultural del dolor de esas personas es necesario para curar el pasado, que no puede escindirse tan fácilmente del presente. Si bien la prioridad económica de España es salir de esta crisis, no puede ser incompatible con condonación de la deuda histórica -ética- del estado español para con la ciudadanía que pide el reconocimiento y duelo necesario para aliviar su sufrimiento.

El vídeo:


08 junio 2010

II Jornadas Profesionales de cómic de Granada



Este fin de semana podremos disfrutar de las II Jornadas Profesionales de cómic de Granada en el Centro Cultural Caja Granada; una buena oportunidad para conocer a autores y editoriales. Si todo va bien podré entrevistar a Ricardo Olivera, Fritz, autor de "Mi tío que estuvo en el infierno" y conocer a Laura, dibujante de "Días de Rejones", ambas historietas en el libro colectivo Nuestra Guerra CIvil, de Ariadna Editorial. Además estaré en una mesa redonda hablando del proceso de ilustración del libro La Torre Infinita, escrito por Miguel López (creador de la Escuela de animación y productora audiovisual Nexo Films).
¡Un finde intenso!

Desde autores del cómic copio el programa:

Viernes 11

A partir de las 11:00 h. hasta las 14:00 h. Entrevistas personalizadas con las editoriales (con cita previa)
18:00 h. “Del cine y la literatura al cómic” con la presencia de El Torres, Gabriel Hernández Walta y Lance Tooks.
18:30 h. 12 del Doce. Toda una colección de comic histórico realizado desde Andalucía. Con la presencia de Fritz.
19:00 h. La animación en Granada. Con la presencia de Kandor Graphic y Nexo Films.

Sábado 12

A partir de las 11:00 h. hasta las 14:00 h. y de 17:00 a 19:30 entrevistas personalizadas profesionales con las editoriales (con cita previa)
10:00 h. Desayuna con socios de la AACE (Fritz, Paco Nájera, Manuel Berrocal, Miguel A. Alejo) y Horacio Altuna.
11:00 h. El comic y la ilustración en femenino. Invitadas: Laura, Irene Díaz, Lola Sánchez, Adribel y Clara Soriano.
12:00 h. Asociacionismo y derechos de autor, en concreto sobre el comic digital con la presencia de APIC con Gemma Cortabitarte y Horacio Altuna, AACE con Manuel Berrocal y algún otro socio.
17:00 h. El cómic en Jaén, como ciudad invitada. Intervienen autores de Jaén.
17:30 h. Presentación del libro Don Gerundio en el bosque de la Prosa, de Mariano Velasco e ilustrado por Francisco Poyatos.
18:00 h. La ilustración un mundo por descubrir. Contará con la presencia de editores de literatura infantil: Eva Rodríguez (Miau), Shara Martín Palma (Policarbonados), de la revista Cosquillas y las ilustradoras Marta Madrid y Ana Campos.
19:00 h. Presentación y entrega del Catálogo de Autores de Granada y nominaciones de los Premios Hormiga.

Después nos tomaremos unas cervecillas, comeremos algo y se entregaran los premios HORMIGA, que van a entregar los IRREVERENDOS en el pub Boulevard.

02 junio 2010

EL ARTE DE VOLAR, de Antonio Altarriba y Kim


Esta es una magnífica presentación de la novela gráfica El arte de volar,de Antorio Altarriba y Kim (Edicionesdeponent, 2009), premio del Salón del cómic de Barcelona al mejor guión y mejor dibujante. Aunque la presentación tenga un tono dramático, me parece que el libro no lo es en su totalidad. 

El arte narrativo de Altarriba y el arte gráfico de Kim nos ofrecen una historia autobiográica que enlaza profundamente la emotividad de una historia íntima con la realidad del contexto sociopolítico que vivió el padre del guionista: la dura vida en el campo, la guerra civil y el franquismo. Este trabajo goza de una gran maestría narrativa y gráfica a la altura de obras tan importantes como Persépolis. Del mismo modo que Satrapi logra engarzar lo personal autobiográfico con la historia de su país, sumergiéndonos en un mar emocional que va de las lágrimas a las risas, Altarriba y Kim también consiguen hacernos llorar, sonreír y volar con su gran sensibilidad. Cuando una narración gráfica consigue transmitir una historia con una modulación emocional tan eficaz para hacernos sentir lo que vive el protagonista, no sólo consigue que conozcamos la vida en un tiempo pasado, logra transmitir la experiencia de forma vívida, nos toca, nos hace sensibles y compasivos al sufrimiento humano, cómplices de las fantasías, anhelos y frustraciones íntimas de nuestros abuelos. El arte de volar es una obra maestra de la novela gráfica española cuya publicación en el ámbito francés espero que le otorgue el reconocimiento y la popularidad que merece . Desde una perspectiva de género, sólo puedo echar de menos que guionistas y dibujantes se animen a contar la historia familiar de sus madres y abuelas con esta calidad y sensibilidad y podamos conocer aquel tiempo oscuro y difícil que nos precede también a través de la experiencia de algunas mujeres.

17 marzo 2010

El reglamento del género, Judith Butler


Síntesis y preguntas a raíz de la lectura del capítulo El Reglamento del Género, del libro Deshacer el Género, de Judith Butler (2006).

El género como proceso mediante el cual se regulan, “normativizan”- normalizan y disciplinan las personas a través de normas que se incorporan en/a los actores (PROCESO REGULADOR INCORPORADO).

El género como poder productivo de sujetos, o de individuos que quedan sujetos a un conjunto de normas que determinan la inteligibilidad social de la acción. Es decir, las normas del género imponen lo que debe aparecer y lo que no debe aparecer dentro de la esfera de lo social. (PODER CON EFECTO PRODUCTIVO EN LOS INDIVIDUOS, EN LO SOCIAL).

El género como aparato a través del cual se producen un conjunto de normas que proponen visiones ideales de la feminidad y la masculinidad. (CAMPO SEMÁNTICO ACOTADO POR EL BINARISMO).

El género como aparato a través del cual lo masculino y lo femenino se deconstruyen y desnaturalizan, pudiendo dar lugar a lugares intermedios de transgénero. (APARATO DESNATURALIZADOR DE LAS DESIGUALDADES SOCIALES).

El legado estructuralista dentro del psicoanálisis propone una visión de lo simbólico en la cultura que parte del complejo de Edipo y de la Ley del Padre, basados en el incesto como ley universal, lo que se traduce en una fijación de las estructuras que regulan el deseo que no permite reconocer la contingencia de las identidades sexuales, ni del deseo. Esta visión de la norma como posición simbólica se aleja de una visión de la norma como algo producido socialmente, y por tanto, variable. (LAS NORMAS A TRAVÉS DE LAS CUALES SE CREA Y DETERMINA EL GÉNERO SON CONSTRUIDAS SOCIALMENTE, NO ESTÁN SIMBÓLICAMENTE DETERMINADAS POR MECANISMOS UNIVERSALES DE LA PSIQUE).

”La norma sólo persiste como norma en la medida en que se representa en la práctica social y se reidealiza y reinstruye en y a través de los rituales sociales diarios de la vida corporal” (Butler, 2006: 78). (PERSISTENCIA DE LA NORMA: REPETICIÓN, REIDELIZACIÓN CONSTANTE).

Salirse de la norma es estar en relación con ella, no es posible estar por fuera de su espacio normativo. Las diferencias que pueda mostrar alguien en relación a la norma, poseen una alteridad que convierte a esa persona en otro.  (ALTERIDAD: DIFERENCIAS RESPECTO LA NORMA).

La naturaleza de la norma señala su performatividad; su producción en el campo de acción de los sujetos convierte a los sujetos en posibles creadores y deshacedores de normas. (EL GÉNERO SE HACE Y SE DESHACE EN LA ACCIÓN- RELACIÓN DE LOS INDIVIDUOS).

El género como forma coagulada de sexualización de la desigualdad de hombres y mujeres. (NATURALIZACIÓN DE LA HETEROSEXUALIDAD Y DE LA DESIGUALDAD SOCIAL DE PODER “HOMBRE”- “MUJER”).

El género como mecanismo de producción de parámetros de persona, como proceso de conformación de personas de acuerdo con formas abstractas que a la vez condicionan y exceden las vidas que hacen -y rompen-. (SISTEMA DE CREACIÓN DE MEDIDAS IDEALIZADAS PARA LAS PERSONAS; CORSÉ IDENTITARIO SEXUAL).


NOTAS PERSONALES Y PREGUNTAS:

Si el género es un mecanismo a través del cual se crean normas simbólicas -sociales- donde se idealiza y establece lo masculino y lo femenino, la cultura visual (la producción de imágenes en los medios) tiene una gran responsabilidad en la forma en que determina, alimenta y refuerza el binarismo sexual y los ideales de relación “hombre” y “mujer”.

Si la norma tiene un carácter performativo y ésta se legitima en la interacción social de las personas (con el medio y con otras personas), ¿cual es el margen de libertad para crear y recrear formas diversas de vivir los cuerpos sexuados en relación con otros, formas de presentarnos a los demás y formas de interpretar gestos, movimientos, tonos de voz, si estas vienen ya determinadas por un discurso social dominante? ¿No es sólo posible en determinados festivales, clubs o fiestas gays, trans o queer donde la comunidad social ya aprueba y necesita de ese respiro de la norma, y por tanto, salirse de la norma se convierte en “lo normal”?
  
Y si se rompe con esa forma hegemónica de ser persona sexuada que rompa con el ideal hombre-mujer, ¿no se ha de pasar inevitablemente por la incomodidad de no ajustarse al ideal? ¿O de todas formas, la cultura visual propone ideales tan imposibles de alcanzar, que todos y todas, en algún momento de nuestra vida hemos de sentirnos disconformes con nuestra imagen corporal?

Por otro lado, estos mecanismos de creación de patrones corporales de lo masculino y lo femenino ¿a quién benefician? ¿A un mercado de la imagen (cosmética, moda, cirugía, gimnasios) que promete procesos de acercamiento a esos ideales? ¿A un sistema de organización social donde existe un reparto de tareas productivas de hombres y mujeres?


13 febrero 2010

Apoyo al juez Baltasar Garzón



"El juez Baltasar Garzón, víctima del despecho de algunos de sus pares demasiado complacientes con el fascismo que perdura tras el nombre de la Falange Española y de sus acólitos, vive bajo la amenaza de una inhabilitación de entre doce y dieciséis años que liquidaría definitivamente su carrera de magistrado" (...) "Faltando Baltasar Garzón, suponiendo que se llegue a ese punto, será la conciencia de la parte más sana de la sociedad española la que exigirá la revocación de la Ley de Amnistía y que prosigan las investigaciones que permitirán poner la verdad en el lugar donde estaba faltando. No con leyes que son viciosamente despreciadas y mal interpretadas, no con una justicia que es ofendida todos los días. El destino del juez Baltasar Garzón está en las manos del pueblo español..."



Otros artículos relacionados:

- "Esperpento español contra Baltasar Garzón", Radio Nederland Wereldomroep, 11/02/2010.




24 noviembre 2009

Ética y estética de la violencia


1936- 1939 Tormenta sobre España (1) me ha hecho cuestionarme si las representaciones de extrema violencia son eficaces para provocar compasión y piedad, o si bajo  la intención de denuncia y la concienciación, esta exhibición de sangre y desmembramientos obedece a una pulsión sádica voyeur inconsciente que quiere llenar el ojo de horror:


 (Viñetas de "Un tiempo del Fuhrer", en AA.VV (2008): 1936-1939 Tormenta sobre España, Glénat, p 32-33)


En mi opinión, estas imágenes no provocan solidaridad ni nos ayudan a situarnos en el lugar de los mortificados. Son imágenes que obedecen a la estética escabrosa, morbosa y exhibicionista del cine de horror gore y cómics pulp, y que también comparten los medios de comunicación cuando exhiben imágenes de atentados, desmembramientos y muertes. Si bien es cierto que la guerra y la violencia produce estas imágenes horribles, el horror que reflejan tiene el poder de fascinación visual que hace que el producto que se nos venda sea atractivo-repulsivo y satisfaga nuestra pulsión voyeur sádica. Una estrategia perversa-inconsciente- de venta y seducción del ojo disfrazada de buenas intenciones conmemorativas.
 
REFERENCIAS:

19 noviembre 2009

¿Qué habría contado ella?


Pensando de nuevo sobre la entrada que hacía referencia a la historieta "Las cosas pequeñas" (1) de David Rubín, me pregunto si el autor consideró la posibilidad de entrevistar a su abuela e incluir su testimonio además del de su abuelo -que combatió en la guerra civil-. El hecho de que sólo aparezca el relato de su abuelo arrastra la presunción de que la guerra civil fue una experiencia protagonizada por hombres-soldado y que lo que puedan decir las mujeres sobre ella es de poco o ningún interés. ¿Entrevistó a su abuela ?  ¿Qué habría contado ella? Y en el caso de que faltaran en su relato  los disparos, las bombas y las trincheras... ¿No es de interés saber cómo vivió ella -indirectamente- las balas y las bombas en forma de espera de su marido e hijos, (si tuvo y fueron al frente)  si sufrió la escasez de alimentos, o si vivió el duelo por la muerte de sus seres cercanos?


REFERENCIAS:
AA.VV (2006): Nuestra guerra civil, Ariadna editorial.

12 noviembre 2009

Fracturas de la memoria: arte y pensamiento crítico

 
Me parece de gran interés este fragmento escrito por la crítica y ensayista chilena Nelly Richard en su libro publicado en 2007 "Fracturas de la memoria: arte y pensamiento crítico", Buenos Aires, editorial siglo XXI:


“¿Cómo manifestar el valor de la experiencia, de la materia vivida de lo singular, de lo contingente de lo testimoniable si las líneas de fuerza del consenso y del mercado estandarizaron las subjetividades y tecnologizaron los hablas, volviendo monocorde su expresión para que le cueste cada vez más a lo irreductiblemente singular del acontecimiento personal dislocar la uniformidad pasiva de la serie? ¿Dónde grabar lo más tembloroso del recuerdo si ya casi no quedan superficies de reinscripción sensible de la memoria donde trasladar ese recuerdo para salvarlo de la rudeza, de la mezquindad y de la indolencia de la comunicación ordinaria?”

"Hablar de superficies de inscripción sensible a la memoria es hablar de una escena de producción de lenguajes, de los medios expresivos para restaurar la facultad de pronunciar el sentido, poniendo el horror a distancia gracias a una mediación conceptual o figurativa capaz de desbrutalizar en algo la vivencia inmediata de los hechos. Sólo una escena de producción de lenguajes permite quebrar el silencio traumático de la no palabra cómplice del olvido y, además, salvarse de la repetición maníaco obsesiva del recuerdo, dotando a la memoria de los instrumentos reflexivos del desciframiento y de la interpretación para modificar la textura vivencial y la consistencia psíquica del drama. Imágenes y palabras, formas y conceptos, ayudan a trasladar la resignificación de la experiencia a planos de legibilidad donde la materia de lo vivido se hará parte de una comprensión de los hechos capaz de desnegrecer los nudos de la violencia que antes figuraban sin rostro ni expresión".

"Pero ¿a qué lengua recurrir para que el reclamo del pasado sea moralmente atendido como parte -interpeladora- de una narrativa social vigente, si casi todos los idiomas han ido reciclando sus léxicos en pasiva conformidad con el tono insensible -desafectivizado- de los medios de masas, y si estos medios de masas sólo administran la "pobreza de la experiencia" (Benjamin) de una actualidad tecnológica que no siente ni piedad ni compasión por la fragilidad y la precariedad de los restos de la memoria herida?"


(Richard, 2007: 147)

29 octubre 2009

Entre ciborg y Sherezade. Video

Como quedamos, cuelgo el vídeo que realicé para introducir el proyecto Historietas de Historia en el I encuentro sobre Género y Ciberfeminismo X0Y1 (26-30 Octubre, 2009) en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (Sevilla). ¡Gracias a Remedios Zafra y a todos los compañeros participantes por hacer el encuentro tan estimulante ¡Seguimos en la red!



23 octubre 2009

Cualidades y funciones "femeninas" vs "masculinas"





El tiempo pasa factura a las historietas -que fueron escritas en 1986- del libro “36-39 Tormenta sobre España” (1), infladas de dramatismo artificioso donde las mujeres son infrarrepresentadas respecto a los hombres, y la exaltación excesiva de las pasiones y las escenas cotidianas suele reflejar relaciones estereotipadas de género. Por ejemplo, las historietas “El cordel de los tebeos”, dibujado por Annie Goetzinger y “Un tiempo del Fuhrer”, dibujada por Florenci Clavé, retratan a una madre-esposa en sus roles tradicionales de ama de casa, proveedora y preparadora de alimentos, responsable del cuidado de los hijos, de su aspecto y de su hogar, y a mujeres en sus funciones femeninas de educadoras de niños –no niñas-, enfermeras, y ancianas cuidadoras de hogar  Estas representaciones pueden servir para pensar sobre los roles tradicionalmente asignados a las mujeres que obedecen el modelo de ama de casa, pero si no se propone una deconstrucción de estas funciones desde una perspectiva crítica feminista, los artificios culturales  representados actúan reforzando su vigencia heredada en el presente.




En la historieta Los voluntarios, dibujada por Víctor de la Fuente, apenas aparecen mujeres, salvo como enfermeras que tienen un papel secundario. En esta historieta se exalta el heroísmo de un soldado herido que narra su proeza a Hemingway. Victor Mora nos recuerda el papel de algunos voluntarios extranjeros que vinieron a España a colaborar por la causa republicana, arriesgando sus vidas. Víctor Mora refleja lo que Terenci Moix llamaba la mística de la masculinidad (2), la exaltación del valor masculino de los soldados-héroes (heridos) en situaciones de riesgo extremo. Una capacidad para trascender la propia vida y el cuerpo en pos de un ideal político. Una mística que vuelve a estar presente en los roles de los protagonistas –todos hombres- de las historietas “Un tiempo del Fuhrer” (dibujo de Florenci Clavé), protagonizada por los remordimientos de un piloto, “La batalla más fea” (dibujada por José Ortiz), protagonizada por un combatiente resentido en situación extrema y “La guerra de siempre” (dibujada por Atilio Micheluzzi), protagonizada por diferentes políticos y conspiradores de la guerra. 

En estas tres historietas, los personajes mujeres son las novias de los protagonistas o la sirvienta de la casa. Todas aparecen ligeritas de ropa en momentos de intimidad con sus hombres, y en el caso de la sirvienta, protagoniza una escena en la que se ofrece físicamente al señor de la casa para salvar a su madre; una escena de ofrecimiento, humillación y llanto. Las mujeres aparecen como cuerpos sexuados y sexuales en relación a los hombres que son los agentes con poder de modificación de la realidad política del momento. Por otro lado, en el caso de las novias, son representadas como los seres más queridos de los cuales han de separarse los hombres para entrar en el mundo de la crueldad de la guerra. “Bienes” perdidos en la batalla. Bienes sexuales que ofrecen lo único que les puede dar algo de poder y que al mismo tiempo las humilla (el sexo).


(Viñetas de la historieta "La guerra de siempre", en el libro 36-39 Tormenta sobre España, 2008, Glénat, p 69)

Cuando alguna mujer aparece desempeñando roles masculinos, como la protagonista de “Y tu ¿qué has hecho por la victoria?”, dibujada por Alfonso Font, es humillada y se muestra arrepentida. El caso de esta historieta es particularmente enrevesado. La protagonista, de clase humilde, se presenta torturada por los nacionales, desnudada en público y rapada… Después, en el frente del bando republicano, la protagonista recuerda una relación de amor con “el señorito” que cuidaba cuando trabajaba como sirvienta. El encuentro amoroso de ambos tiene un final trágico que, suponemos, quiere resaltar la polarización política de ambos bandos por encima de una relación de amor. Sin embargo, no me parece casual que la única historieta coprotagonizada por una mujer que dispara un arma, proyecte en la protagonista la culpabilidad por el encuentro sexual previo – y repentino, en medio de un bombardeo- con un miembro del  bando opuesto, que la aboca al asesinato de éste y a una soledad irreparable. Una mezcla de amor, nostalgia, calentón sexual, arrepentimiento y violencia que resulta excesiva y torpe para despertar compasión en los lectores.




("Y tú, ¿qué has hecho porla victoria?", en 1936-1939 Tormenta sobre España, 2008, Glénat, p 45)



("Y tú, ¿qué has hecho porla victoria?", en 1936-1939 Tormenta sobre España, 2008, Glénat, p 52)

 REFERENCIAS:

(1) AA.VV (2008) 1936-1939 Tormenta sobre España, Glénat
(2) Moix, Terenci (2000): “La mística de la masculinidad”, en: Historia social del cómic, Bruguera, Barcelona, pp 171-182

02 octubre 2009

Cuerda de presas: prisiones para las mujeres



Cuerda de Presas (1) es un cómic formado por diez historietas sobre la experiencia de algunas mujeres que fueron encarceladas durante la posguerra, escritas por Jorge García y dibujadas por Fidel Martínez. El libro me ha sugerido la prisión como metáfora o instancia simbólica desde la que comprender la vida de las mujeres de este tiempo. En los títulos de las siguientes entradas hago alusión a los diferentes tipos de prisiones que no sólo han vivido las mujeres:

- Condena del pensamiento divergente
- La desigualdad de género por ley
- Ser puta o ser esposa-madre
- Violaciones en el cuarto oscuro
- Vigilancia y castigo
- La prisión del franquismo para las mujeres
- La negación de la descendencia: maltrato infantil y olvido
- El analfabetismo


Condena del pensamiento divergente

El contexto histórico de las historietas de Cuerda de Presas (1) hace referencia al final de la guerra civil en 1939, cuando muchas mujeres y hombres que colaboraron con el proyecto republicano fueron condenados a prisión por juicios militares tras la aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas del 9 de Febrero de 1939 . Esta ley se promulgó con la intención de “liquidar las culpas políticas contraídas por quienes contribuyeron con actos u omisiones graves a forjar la subversión roja y a entorpecer el triunfo providencial e históricamente ineludible del Movimiento Nacional”. La primera historieta, Entre rejas, narra la historia de una protagonista anónima cuya experiencia podría corresponderse con la de gran número de mujeres y hombres que fueron apresados por haber estado afiliados a agrupaciones “rojas” (2). Para las personas nacidas en democracia es difícil imaginar una ley que castigue a alguien por su ideología, pero al final de la guerra civil, los derechos de la democracia eran sólo un sueño perdido por una pesadilla difícil de soportar. El régimen de vida en las cárceles, como cuenta la historieta, era “celular”, de veinte horas de celda al día y cuatro de patio, donde “la enfermedad, el hambre y los fusilamientos eran hechos cotidianos”. Debido a la opresión franquista, el 90% de los intelectuales se exilió de España:


“Tras la guerra, la educación y la prensa son tomadas por los ideólogos del Régimen, haciéndose por ello prácticamente imposible la cultura, tanto por la ínfima calidad de sus productos como por no dejar expresarse otras opiniones que las suyas.” (3)



REFERENCIAS:
(1) Cuerda de Presas, escrito por Jorge García y dibujado por Fidel Martínez, Astiberri, 2005.

(2) Sobre las ideologías políticas simbolizadas por el color rojo, puede verse la entrada “Azul y rojo: dos colores simbólicos, dos ideas de España”

(3) Equipo Reseña (1977): La cultura española durante el franquismo, Ediciones Mensajero, Bilbao, p145.

La desigualdad de género por ley

La proyección de las sombras de las rejas en la última viñeta de la historieta Entre Rejas, en el libro Cuerda de Presas (1), me parece una metáfora visual muy valiosa para reflexionar sobre la paradójica experiencia de “liberación” de una presidiaria en el contexto de opresión franquista:



La legislación franquista del Nuevo Estado derogaba todos los derechos igualitarios conseguidos por la República a favor de una legislación patriarcal, con leyes discriminatorias que relegan a las mujeres a lo privado y lo doméstico, reconociendo la familia como célula “primaria, natural y fundamento de la sociedad” (2). La ley franquista prohibía y anulaba los matrimonios civiles y el divorcio, penalizaba el aborto, restringía el trabajo remunerado de las mujeres casadas con la prohibición de ejercer determinados trabajos como la abogacía, el notariado y la diplomacia. Se castigaba la infidelidad de las mujeres en el matrimonio y se establecían modelos educativos diferentes para los niños y las niñas. Incluso a finales de los años 60 las mujeres seguían dependiendo de la autorización del representante legal -que debía ser un varón- para ejercer el comercio, enajenar bienes, ser tutora, e incluso para acceder al trabajo remunerado.

En España el pensamiento que alimentaba los míticos ideales de la masculinidad y feminidad era conformado por el nacionalcatolicismo que extendía su instrucción a las mujeres a través de la Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera con el lema: “el fuego, los lares y el telar” (3). El ciudadano soldado era el modelo ideal de masculinidad, mientas que para las mujeres el modelo era el de la esposa y madre ejemplar, teniendo como figuras míticas a Isabel de Castilla y Teresa de Jesús; símbolo de obediencia y laboriosidad silenciosa. La asimetría de género que sobreviene con el franquismo se debe a la recuperación de los mitos del pasado imperial que une la unidad nacional con la identidad católica. Las mujeres, por nacimiento y condición biológica, se consideraban impropias para el trabajo intelectual (incompatible con la feminidad y la maternidad), por lo que su función social se reducía a la reproducción y cuidado de los progenitores. A las mujeres se les imponía el modelo hegemónico burgués de ama de casa (4) de la Revolución Industrial, que comprendía la separación de la esfera productiva asociada al ámbito público de la fábrica y el trabajo remunerado propiamente masculino, de la esfera reproductiva, ligada al ámbito privado del hogar y al no trabajo (remunerado) femenino. En este contexto, algunas mujeres intentaron conseguir reformas del ordenamiento jurídico que eliminasen las discriminaciones de género, mientras se sumaban a la lucha antifranquista, pero no fue hasta la muerte de Franco en 1975 cuando organizaron las primeras Jornadas Estatales por la Liberación de la Mujer.



REFERENCIAS:
(1) Cuerda de Presas, escrito por Jorge García y dibujado por Fidel Martínez, Astiberri, 2005.
(2) Domínguez Prats, Pilar; García-Nieto París, Mª Carmen: “Franquismo: represión y letargo de la conciencia feminista, 1939-1977” en Anderson, Bonnie S.; Zinsser, Judith P. (2007): Historia de las Mujeres. Una historia propia, Crítica, Barcelona, pp. 1184-1191.
(3) Nielfa Cristóbal, Gloria (2003): Mujeres y hombres en la España franquista: sociedad, economía, política, cultura, Editorial Complutense, 2003.
(4) Roca I Girona, Jordi: “Madre y esposa a la vez. Construcción y negociación del modelo ideal de mujer bajo el primer franquismo” en Nielfa Cristóbal, Gloria (2003): Mujeres y hombres en la España franquista: sociedad, economía, política, cultura, Editorial Complutense, 2003, pp 45- 65.

Puta o esposa-madre


Según la historieta Entre rejas, del libro Cuerda de Presas (1), las mujeres fueron retiradas del frente “acusadas de propagar enfermedades venéreas que los hombres contraían en la retaguardia”, lo que les hizo volver a “la vieja prisión de ser esposas y madres”. El contagio de enfermedades de transmisión sexual aparece en la historieta como un mal causado por las mujeres cuando se trataba de un asunto propio de los burdeles y las prostitutas en tiempos en los que el uso del preservativo era algo aún lejano. Vemos que la salida de las mujeres al frente las lleva al estatus de “putas”, y esto las relega, de nuevo, al espacio doméstico de las funciones maternas o a trabajos propios de las mujeres como la costura y la confección de uniformes de soldados. La historieta plantea la interpretación de la diferencia sexual como condicionante biológico que hace de las mujeres siervas de las necesidades masculinas: en el espacio privado, asegurar la preservación de los descendientes y en el espacio público, satisfacer los deseos sexuales de los hombres o confeccionar sus uniformes; sin ser posible plantear otras opciones para las mujeres…


Violaciones en el cuarto oscuro

Cuerda de Presas hace la función de testimonio traumático que transmite las torturas de las mujeres en las cárceles durante el franquismo, en el formato ficticio, gráfico y narrativo del cómic. El dibujo de Fidel Martínez, de rasgos expresionistas cercanos a la abstracción, nos permite tomar distancia del dolor representado (distancia icónica) haciéndonos conscientes del dramatismo de las experiencias narradas desde el claroscuro y la dureza de sus trazos, (desde lo simbólico). Cuerda de Presas colabora en la inscripción del dolor en la historia colectiva al insertar el “saber traumático” que se desprende de los testimonios de las mujeres, en la cultura, y darles un significado simbólico que traspasa lo unipersonal (1).

Torturas corporales, violaciones, maltrato corporal y psíquico
parecen ser la norma del régimen carcelario. La violación y la violencia física son una invasión del territorio corporal que puede asemejarse a la invasión de pueblos, que obedece a la necesidad de marcar las parcelas de tierra y los cuerpos de las mujeres; “distintas caras de un prisma que proyecta una imagen subordinada de las mujeres, objetiviza sus cuerpos y propone a la agresividad como uno de los componentes indispensables de la masculinidad" (2). El cuerpo se convierte en objeto deshumanizado: “y es justamente porque el cuerpo no es un objeto, sino el vehículo del ser en el mundo que se une al ser humano en una época precisa, que el objetivo último del agresor y sus cómplices es el de convertir el cuerpo femenino en el objeto receptor de una violencia doble: la primera, patriarcal y estructural, y la segunda, política, ya que los totalitarismos son la manifestación radical del patriarcado (3). (…) Tú eres mía y puedo hacer contigo lo que me da la gana”, es el discurso articulado del agresor que se desarrolla en la total impunidad.”



REFERENCIAS:
- Cuerda de Presas, escrito por Jorge García y dibujado por Fidel Martínez, Astiberri, 2005.
(1) María José Palma Borrego, «Violencia y cuerpos traumatizados: duelo y melancolía en los testimonios orales de mujeres durante la guerra civil española (1936-1939) y la posguerra» , Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2009, [En línea], Puesto en línea el 31 mai 2009. (URL: http://nuevomundo.revues.org/index56118.html) Consultado el 01 octobre 2009.
(2) Cuestión de Vida, CLADEM 2000, (Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer), en el artículo de Ana Navarrete “Performance feminista sobre la violencia de género. Este funeral es por muchas muertas”, desde
la página de la exposición Cárcel de Amor.

01 octubre 2009

Vigilancia y castigo


En el cuarto oscuro, la desnudez destruye los mecanismos de protección, ella queda reducida a un objeto de goce por el agresor perverso, la mirada insidiosa es la primera que invade la intimidad. La identidad es el segundo objetivo del torturador: los puñetazos en la cara y la deformación del rostro son las estrategias de ataque. La invasión del sexo, la penetración del cuerpo no es más que el colofón final del acto de apropiación, uso y devaluación del cuerpo reducido a deshecho. El resto que queda de la experiencia, el rastro que la recoge, rechaza y reelabora, queda en la memoria:

“Así, tenemos una memoria auditiva, olfativa, visual, ligada todas ellas por el recuerdo, el mismo que les hace revivir muchas emociones. Las mismas que reviven en el acto testimonial y que les ayuda a encontrar ese espacio psíquico en donde, pasado el tiempo, las experiencias traumáticas deberían estar ya situadas para que no duelan (1). Memorias en efecto, y entre ellas por ejemplo, la de Victoria Pujolar militante del PSUC (Partido Socialista Unificado de Cataluña), o la de Alicia Herraiz del PCE (Partido Comunista de España), Carmen Antoñana Bonafou del PCE, Sara Berenguer Lahosa de la CNT, Victoria Gómez Sáez del PSOE, y Libertad Fernández La Fuente del PSOE, entre otras muchas... (2)


REFERENCIAS y REFLEXIONES:
- Cuerda de Presas, escrito por Jorge García y dibujado por Fidel Martínez, Astiberri, 2005.



(1) Me pregunto si es posible que, pasado el tiempo, a nivel individual, estas experiencias pueden dejar de doler. Y me pregunto también si, a nivel colectivo, olvidar ese dolor no nos lleva a hacernos inconscientes ante los abusos de poder.


(2) María José Palma Borrego, «Violencia y cuerpos traumatizados: duelo y melancolía en los testimonios orales de mujeres durante la guerra civil española (1936-1939) y la posguerra» , Nuevo Mundo Mundos Nuevos, Debates, 2009, párrafo 49 [En línea], Puesto en línea el 31 mai 2009. (URL: http://nuevomundo.revues.org/index56118.html) Consultado el 01 octobre 2009.