12 septiembre 2009

Azul y rojo: dos colores simbólicos, dos ideas de España



(Viñeta de la historieta Entre líneas, realizada por Jorge García y Ángel de la Calle, en el libro Nuestra Guerra Civil, Ariadna Editorial, 2006, p41)

La historieta Entre líneas, de Jorge García y Ángel de la Calle, nos hace cuestionarnos la legitimidad de la pertenencia de documentos personales escritos durante la guerra civil española a los organismos oficiales o Archivos Documentales, en especial, las cartas escritas por los opositores al régimen franquista que intentaban comunicarse con sus seres queridos desde el frente o el exilio. La narración comienza con la búsqueda de documentación sobre Sergio López -un personaje ficticio que surge de la mezcla de la vida de un familiar de Ángel de la Calle y Avelino González Mallada, uno de los líderes del anarquismo asturiano y dirigente de la revolución asturiana de 1934- en el Archivo Histórico Nacional de Salamanca. La historieta nos presenta la vida de un combatiente por la revolución asturiana, que se une a los grupos guerrilleros (los maquis) que lucharon contra los legionarios y las tropas norteafricanas, cuya derrota le obliga a exiliarse a Bélgica. En la historieta, las cartas de Sergio López dirigidas a su familia se conservan en el Archivo Histórico Nacional de Salamanca o Centro Documental de la Memoria Histórica, cuya función actual de preservación de documentos dista mucho de la que tenía en su origen el edificio, Cuartel General de Franco desde donde se encontraba la Oficina de Investigación y Propaganda Anticomunista (OIPA), que junto con el Tribunal Especial para la represión de la masonería y del comunismo, tenían la misión principal de crear un archivo documental para conocer, desenmascarar y sancionar a los enemigos de la patria. Hoy en día el Centro Documental de la Memoria Histórica ofrece un rico archivo de documentos del período de guerra y Franquismo, así como diversas actividades culturales acerca de este período en España.



(Viñeta de la historieta Entre líneas, realizada por Jorge García y Ángel de la Calle, en el libro Nuestra Guerra Civil, Ariadna Editorial, 2006, p 43)

En el lenguaje visual que emplea Ángel de la Calle en Entre Líneas predomina el dibujo en un fondo grisáceo de textura granulada, donde prefiere utilizar sólo dos colores: el rojo y el azul; colores que simbolizan las dos ideologías políticas confrontadas que protagonizaron los enfrentamientos que dieron lugar a la guerra civil española. Como muestran las viñetas, España cambiaba de color en 1931 cuando el voto de los españoles –las españolas no podrían votar aún- otorgó el poder a la ideología roja de la II República, cuyo proyecto fue interrumpido por el azul triunfador en las elecciones de 1933, cuando la CEDA (Confederación de Derechas Autónomas) ganó poder y los rojos protagonizaron un movimiento huelguístico y revolucionario en Cataluña y Asturias (Revolución Asturiana que tuvo lugar del 5 al 9 de Octubre de 1934).Con la intención de comprender mejor el panorama dividido de España, me parece necesario intentar sintetizar las características de las diferentes ideologías políticas representadas por el color azul y rojo, sabiendo que las siguientes referencias puedan resultar simples y parciales:

ROJO: Color simbólico de la ideología socialista, anarquista, comunista y republicana. Sin entrar en las diferencias políticas entre estos grupos, encontramos el marxismo como ideología precursora del socialismo y del comunismo. La tesis principal de Marx es que “la historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases” (1); por lo tanto, los conflictos y hechos políticos pueden verse como fenómenos de dominación de un grupo social privilegiado sobre otro. Con muchas diferencias y desencuentros, esta perspectiva ha iluminado las teorías feministas que han visto en las mujeres un grupo oprimido por la supremacía masculina cuya conciencia de clase es necesaria para su auto-empoderamiento y toma de libertades (2). Marx defendía el laicismo del Estado y la libertad religiosa de los ciudadanos, y señalaba el capitalismo como sistema explotador del proletariado cuyo sistema se basaba en la propiedad privada que corrompía la organización social, ante lo cual defendía convertir las fuerzas productivas en propiedad del Estado. El método marxista rechazaba cualquier absolutización, bien de verdades eternas, bien de un objeto que existiera fuera del sujeto; así que el conocimiento no puede existir independientemente de los sujetos que lo formulan, sino partiendo de su experiencia. De este modo todo conocimiento es cuestionable, ya que su contenido no es absoluto ni inmóvil, sino que está en continua transformación en función de los intereses humanos. La España roja era la España que defendía los derechos de los trabajadores y de las clases sociales más humildes frente a los terratenientes y caciques (poseedores de las tierras que trabajaban los jornaleros por salarios ínfimos), era la España que defendía la democracia, la igualdad de hombres y mujeres, el laicismo y esas otras libertades que ya mencioné al hablar del proyecto republicano.

AZUL: color simbólico de la derecha reaccionaria y católica, color del nacionalcatolicismo franquista, de ideología similar a la de otros regímenes dictatoriales como el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán.El régimen franquista se apoyaba en la Iglesia Católica, defendiendo la supremacía de lo espiritual, de los valores cristianos y la misión evangelizadora de Occidente. Otro pilar básico para la dictadura era el Ejército; la doctrina franquista es jerárquica y autoritaria. En España, un foso profundo separaba la oligarquía (minoría poderosa con propiedades) del proletariado (clases populares trabajadoras asalariadas), cuya desigualdad material causó, en gran parte, el estallido de la guerra civil (4). La España azul era la de terratenientes y jefes de la iglesia y del ejército que querían mantener sus privilegios y su poder sobre las clases sociales humildes, aferrándose a ideas conservadoras que relegaban a las mujeres al plano doméstico de procreadoras y cuidadoras, sin responsabilidades ni voz política.
Sin entrar en las importantes diferencias que señalan los especialistas entre los términos fascismo, totalitarismo y nacionalsocialismo, nos interesa los aspectos comunes de estas tres ideologías o sistemas de organización política. El sistema totalitario se caracteriza por una única ideología oficial o doctrina que cubre todos los aspectos de la vida humana, un sistema de partido único dirigido por un dictador, un sistema de control policiaco, la concentración de todos los medios de propaganda, la concentración de todos los medios militares y el control central y dirección de toda la economía (2). Más que ideología, en el fascismo prima la acción sobre la palabra, basado en la disciplina. Según el nacionalsocialismo, la misión de Alemania debía ser defender las fronteras de la civilización europea contra Asia y las razas de color con disciplina y autoridad. Se propone la unión nacional frente la lucha de clases de Marx, la unión como defensa al caos universal. Mussolini (lider del fascismo italiano) defendía la unidad del Estado en el que se funden las clases sociales en una sola realidad económica y social, pero más que una política, la práctica de Mussolini creó una mitología de símbolos, decoración y escenificaciones multitudinarias inspiradas por el antiguo Imperio Romano. Se trata de regímenes basados en la creencia, obediencia y el combate. El fascismo conduce a la exaltación del Estado como un todo, un bloque omnipotente sin oposición ni cuestionamiento posible. Según Hitler (líder del nazismo alemán), el Estado era un organismo racial y no una organización económica. Los principios básicos de la política nacionalsocialista es la lucha del mas fuerte sobre el débil, la superioridad de la raza y la desigualdad frente la lucha proletaria del socialismo y la igualdad que defiende la democracia. A diferencia de otras dictaduras europeas, el franquismo fue producto de un golpe de Estado, seguido de la guerra civil.




(Viñeta de la historieta Entre líneas, realizada por Jorge García y Ángel de la Calle, en el libro Nuestra Guerra Civil, Ariadna Editorial, 2006, p 44)

En la siguiente viñeta vemos cómo el protagonista de la historieta se marcha a Bélgica tras el fracaso de la Revolución de Asturias en 1934, y puede volver en 1936 cuando se decreta la amnistía por el Frente Popular -coalición de partidos de centro e izquierda que había ganado las elecciones en Febrero de 1936- cuya victoria fue boicoteada por el Golpe de Estado del General Francisco Franco. En la viñeta de Ángel de la Calle me parece de gran belleza el simbolismo del coche que ha de huir en una noche oscura de cielo azul, y el coche que regresa al amanecer, con un gran sol rojo de esperanza en una España luminosa. Sin embargo, el golpe de Estado de Franco sumiría el país en una larga noche azul oscuro que traería la muerte o el exilio forzado a muchos intelectuales españoles.


REFERENCIAS:
(1) Marx, Kart Heinrich; Engels (1845):
Manifiesto comunista
(2) Veáse el artículo “
Feminismo y Marxismo, más de 30 años de controversias”, de Andrea D’Atri (Rebelión, 2004).
(3) Touchard, Jean (2000): Historia de las ideas políticas, Editorial Tecnos, Madrid.

(4) Preston, Paul (2000): La guerra civil española. Una historia concisa, Random House Mondadori, Barcelona.

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